Seleccionar página

Barcos, ocupaciones terrestres sumergidas, explotación de recursos marinos y un sinnúmero de tesoros esconden las aguas. Expertos hablan también de la situación del Galeón San José.

Descubrir historias, reconstruir el pasado, y basarse en ambos para llegar a la posible solución de un problema actual son las bases de los arqueólogos, pero ¿qué pasa cuando se tiene que buscar esta historia bajo el agua?

El museo Mapuka de la Universidad del Norte desarrolló la actividad Historias del mar: conexiones marítimas a través de la arqueología y la historia invitando a expertos de México, España y Portugal, para hablar de sus descubrimientos y analizar el caso colombiano del Galeón San José.

José António Bettencourt es investigador de la Universidad Nova de Lisboa y la Universidad dos Açores. Además de los trabajos arqueológicos se ha dedicado a la gestión del patrimonio cultural subacuático.

Asegura que el mar ha sido el medio de contacto entre pueblos muy distintos que se han conectado a partir del siglo XVI a través de la navegación, “es el punto de unión de diferentes culturas, el intercambio de experiencias”.

Hallazgos en el Galeón San José.

Indica que el mar guarda su propia historia, revivir una parte que es invisible para las personas. “Es muy difícil de estudiar porque cuando un barco pasa no deja una marca en el agua, la única evidencia directa que tenemos del propio mar son las que están sumergidas. Es bajo el agua que tenemos la historia de la humanidad”, afirma.

Para Ana María Crespo, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y directora del proyecto ForSEADiscovery, hay que cambiar el chip de lo que es la historia. “No debe servir para construir mitos falsos del pasado, sino para responder preguntas de problemas que existen en el momento. Muchas veces hemos utilizado la historia de forma equivocada, lo que debemos de hacer es intentar responder cosas a través de la arqueología”, asegura.

En su proyecto, el cual es financiado por la Unión Europea y el programa Marie Curie desarrollan una línea de investigación multidisciplinar. Relacionan la historia marítima basada en fuentes y archivos, la arqueología subacuática y la dendrocronología para el estudio de la procedencia de la madera.

“Construir unos comportamientos en lo que ha sido la evolución de la construcción naval tanto en Portugal y España. El tesoro es el barco. Estudiamos la procedencia de la madera que se utilizó porque también hemos tenido la idea que la construcción naval contribuyó a la deforestación en Europa”,  sostuvo Crespo.

No proteger aquel tesoro que se encuentra debajo del mar, y que no es únicamente el baúl con monedas y joyas con el que todos soñamos en nuestra infancia, es para Bettencourt, olvidar una parte de nuestra historia.

“Un sitio arqueológico subacuático es tan importante como una catedral o un castillo, busca documentar una parte de lo que somos. No veo una diferencia entre el patrimonio sumergido y el terrestre, no hay una frontera entre el mar y la tierra, son espacios que están en conexión”, explica.

Por su parte Crespo indica que un barco hundido “es un reflejo de la globalización”.

Galeón San José

Miles de historias todavía misteriosas y enigmáticas se tejen a metros de profundidad. Una de esas es la del Galeón San José, un barco ubicado en aguas colombianas.

“No se puede poner una banderita sobre ellos. El Galeón San José no es español ni colombiano, es patrimonio de la humanidad”, es lo que explica Crespo.

José Bettencourt en trabajo de mar

Hay que centrar el debate en lo que es realmente importante, señala por su parte Bettencourt. “La propiedad es de la humanidad, pero quien tiene el privilegio y la obligación de proteger es Colombia. El Estado que tiene un patrimonio en su territorio y tiene esa obligación”, advierte.

Juan Guillermo Martín, arqueólogo y director del museo Mapuka, manifiesta que el proceso de licitación pública avanza para la exploración del Galeón. “Lo más reciente es que se han presentado la objeciones jurídicas por parte de la Procuraduría General de la Nación explicando las irregularidades que ha detectado, las cuales no han sido tenidas en cuenta por Mincultura”.

“La recomendación final es que se cancele el proceso de licitación, lo cual llevaría a una investigación disciplinaria de varios funcionarios”, agrega.

Este proyecto de asociación público privada tiene un objetivo, sostiene Martín, “la comercialización de la carga del Galeón San José”.

Es decir, que lo que se debe considerar patrimonio sea el barco, pero su carga (monedas, oro, plata y demás) puede ser comercializado por la entidad privada encargada de la exploración.

“Un Galeón hundido no se puede espoliar, igual que no se puede atracar la Catedral de México o volar una pirámide de Egipto solo porque el Faraón usó esclavos para su construcción”, argumenta Crespo.

La forma correcta para desarrollar su investigación, afirma Martín, es diseñar un proyecto de cooperación internacional “porque Colombia no tiene todos los medios para ejecutarla”. Ahí participan científicos de varias naciones.

Lo que se recupere debe estar en un museo de Colombia, manifiesta Crespo, no porque pertenezca sino porque está en aguas colombianas.

“Por ningún motivo se debe comercializar nada del Galeón, en su totalidad es patrimonio cultural de todos”, agrega Martín.

Estamos al frente de uno de los contextos arqueológicos más importantes para la humanidad, coinciden ambos investigadores. “Tenemos una responsabilidad de asumir un proyecto científico de alto nivel y con los pasos que estamos dando estamos quedando en ridículo ante la comunidad internacional”, sostiene.

Fuente: https://www.elheraldo.co/ciencia/las-historias-que-guarda-el-mar-en-su-profundidad-502064