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Dolores Elkin lidera el equipo que explora los restos de la fragata española Purísima Concepción, que encalló en Tierra del Fuego en 1765.

Sabrina Díaz Virzi

Recién llegada del “lugar más remoto que podés imaginar”, península Mitre, en el sureste de la isla Grande de Tierra del Fuego, Dolores Elkin ya se prepara para emprender otra expedición. A mediados de la década del 90, se convirtió en la primera arqueóloga submarina del país y hoy lidera el equipo que busca recuperar la historia de la fragata española Purísima Concepción, que encalló en las costas de esa provincia en 1765.

Llegaron al lugar tras cabalgar tres días; la lancha que les llevaba la comida a la decena de exploradores llegó dos días tarde. En viajes anteriores las fuertes ráfagas de viento helado les rompieron las carpas que los cobijan entre dos y tres semanas. Y, como son aguas muy peligrosas (“por algo hay tantos naufragios”), no es fácil encontrar a alguien que les haga el apoyo náutico porque casi nadie quiere arriesgarse. “Hay muchas variables a tener en cuenta, y muchas veces no luce cuando uno escribe un artículo”, comenta a Clarín una de las únicas dos mujeres arqueólogas que hoy tienen la habilitación de buzo profesional científico otorgada por la Prefectura Naval Argentina.

Parte del equipo de investigación del Proyecto Swift.

Después de recibirse en 1987, Dolores trabajó en arqueología prehistórica andina en la árida Antofagasta de la Sierra, Catamarca, investigación por la que obtuvo una beca de CONICET e hizo un doctorado. Pero su interés por el patrimonio cultural escondido en las costas marítimas nacionales empezó en 1993, cuando se enteró, casi por casualidad, que había un barco hundido en Santa Cruz: era la corbeta inglesa Swift, que naufragó en 1770 y hasta el momento no había ningún arqueólogo en Argentina que lo investigara. “Pensé que estaría bueno aprender a bucear y que alguien empezara; si no había nadie que se ocupara de lo que estaba bajo el agua, después no podíamos quejarnos de que no estaba bien investigado o que estaba siendo depredado”.

Al año siguiente empezó la capacitación: “Ingenuamente, pensé que con un curso de buceo ya estaba, pero me faltaba el entrenamiento para bucear en la Patagonia, que no es lo mismo que hacerlo en Brasil o el Caribe, ya que nuestras aguas son muy frías, tienen mucha corriente y muy poca visibilidad, y tampoco hay una logística que te ayuda”. En poco tiempo, tuvo un hijo, defendió su tesis de doctorado y creó el Área de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (Ministerio de Cultura de la Nación), que aun hoy dirige. Forma parte de un consejo internacional que asesora a la Unesco en temas de patrimonio cultural subacuático y desde hace dos años integra la Comisión Nacional de Monumentos Históricos.

Esta especialista que participó del estudio de más de ocho naufragios, cuenta que el trabajo de campo se suele concentrar en los meses de verano, por la cuestión climática. En las inmersiones -que duran alrededor de 45 minutos y que repiten dos veces por día en las expediciones- hacen un reconocimiento del sitio arqueológico para, luego, sacar fotos, filmar, hacer un croquis (dibujo con lápiz de grafito y un “papel” de plástico) o, incluso, excavar con pincel o extraer algunos artefactos pequeños, como pueden ser platos, copas, balas o algún armamento menor.

A pesar de haber sido pionera y contar con tanta experiencia en su haber, asegura que a veces se pregunta si este mundo acuático es para ella: “No la arqueología, que me gusta desde chiquita, sino el agua. No vengo de familia náutica y el mar me gustaba como a cualquier persona promedio. Me fascina el mar, pero me gustaría tener más facilidad; a veces me siento un poco torpe en el agua con el traje seco que es más voluminoso y engorroso”. Hoy investiga, además, un cargamento de loza y vidrio del siglo XIX que “tiene que haber sido transportado en barco, pero aun no lo encontramos”, y también tiene proyectos en península de Valdés, Chubut, y en la provincia de Buenos Aires. Y confirma que el mar resguarda el camino que eligió para su vida.

 

Fuente: https://www.clarin.com/entremujeres/carrera-y-dinero/dolores-elkin-primera-argentina-sumergirse-historia_0_HJFDQi5cG.html