Un choque con otro barco condenó al vapor finlandés «Navigator»

MIGUEL SAN CLAUDIO
12/01/2014

La Costa da Morte, lo mismo que el resto de la costa de Galicia, es un colector de Historia. Los numerosos naufragios producidos en una zona tan reducida han creado un Patrimonio Cultural que, aunque sumergido, es tan real como aquel que se encuentra más acá de la costa.

El Navigator se hundió tras chocar con el vapor sueco Ceylon

Muchos de esos naufragios son de importantes buques de categoría histórica mundial. Su importancia por su riqueza y lujo, como el Great Liverpool, hundido en Gures; por el elevado número de desaparecidos registrados, como el naufragio del Serpent, o por la categoría del buque perdido, como es el caso del acorazado británico Captain, hacen que su historia destaque todavía en numerosas obras. Algunas de estas historias ya las tratamos en estas páginas, y muchas otras lo serán en próximas entregas.

Sin embargo, lo habitual en la mayoría de los centenares de naufragios registrados en estas aguas es que se trate de naufragios anónimos, tan desconocidos que muchos de ellos ni siquiera dejaron huella en la memoria de los habitantes de la costa, que nunca supieron de su existencia. Buques que por cualquier circunstancia naufragaban, con tripulaciones enteras desaparecidas o recogidas por otras embarcaciones también de paso, no dejaban otro rastro que algunos enseres flotando y -de producirse en fondos relativamente someros- un pecio que tarde o temprano era descubierto por los pescadores, que añadían otro caladero marcado por enfilaciones tomadas a la costa.

Es de uno de estos buques del que vamos a tratar, un humilde mercante como tantos otros, construido en Inglaterra en pleno bum de la expansión de la navegación a vapor en los años previos al inicio del brote psicótico europeo de 1914.

De Rusia a Malpica

Había tenido una larga existencia durante la cual pasó por varias navieras y diferentes banderas, llegando a enarbolar la de la Revolución Rusa, que desembocaría en la Unión Soviética. Durante casi cuatro años exhibió en su popa el nombre de Karl Liebknecht, el que fuera fundador del Partido Comunista Ruso, asesinado por los Freikorps junto a Rosa Luxemburgo tras el fracaso del Levantamiento Espartaquista de 1919.

Años después, en 1935 y ya bajo el nombre de Navigator provenía de Rosario, Argentina, con un cargamento de grano hacia Aalborg, en Dinamarca. Su rumbo al norte de Europa lo ciñó al promontorio gallego, que se adentra en el mar yugulando la vía de comunicación que une el norte de Europa con casi todo el mundo. Donde se estrecha el tráfico marítimo las posibilidades de un choque se incrementan y eso fue lo que les ocurrió a nuestro buque y al británico Mervyn.

El choque produjo numerosos daños en los dos protagonistas, saliendo peor parado el Navigator, que fue tomado a remolque por otro transeúnte, el vapor sueco Ceylon, con ánimo de dirigirlo a A Coruña. Nunca alcanzó este puerto, hundiéndose a poca distancia de las islas Sisargas, consecuencia de las graves averías sufridas.

Se trataba de un humilde mercante dedicado a la carga general, no era el último avance de la navegación de su época, tampoco era el orgullo de la flota mercante de su país? y por suerte tampoco se hizo famoso por ofrecer un tributo en vidas humanas a esta costa. Todos sus tripulantes fueron salvados por el mercante sueco que lo había tomado a remolque.

Fuente: “http://www.lavozdegalicia.es/noticia/carballo/2014/01/12/transeunte-eterno-reposa-junto-sisargas/0003_201401C12C9991.htm#