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El exdirector general de Bellas Artes y Bienes Culturales y Archivos y Bibliotecas de España, Jesús Prieto de Pedro, opina que la evolución tecnológica en asuntos de arqueología subacuática y terrestre ha evolucionado de tal manera que “en un futuro se podrían permitir visitas a los patrimonios culturales subacuáticos“.

Prieto de Pedro

Prieto de Pedro

   Catedrático de Derechos Culturales de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Prieto de Pedro apoya firmemente la Convención de la UNESCO sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de 2001, que dota a las obras una “relevancia importante al servicio de la humanidad, definiéndolas como patrimonio común“.

Aunque cada país tenga acotada su propia porción de masa oceánica, el patrimonio es “un bien arqueológico, y por lo tanto constituye un derecho internacional de las aguas marítimas intercontinentales“.

En la actualidad el avance tecnológico es evidente en casi todos los campos, por lo que el catedrático sostiene que sería posible en un futuropermitir visitas a los patrimonios culturales subacuáticos“, una intención que encuentra como principalproblema la descompresión de las profundidades del océano a la que habría que adaptarse.

Muchos de los patrimonios se conservan mejor en el agua, que en gran variedad de ocasiones es el mayor garante de preservación del patrimonio”, explica Prieto de Pedro. “A lo largo de la historia, los grandes volúmenes de agua de la Tierra han albergado multitud de tesoros que nos dejan descubrir cientos de años más tarde, cuando los devuelven de las profundidades. Por lo que poder acceder a ello como quien va a un museo terrestre sería todo un acontecimiento”.

Además, algunos principios de propuestas científicas tienen como preferente la conservación ‘in situ’ de algunos restos históricos, situando el agua salada como un garante de conservación de los mismos que, aunque implanta sus posidonias –plantas acuáticas–, favorece la estabilidad térmica, estabiliza el nivel de luz, y reduce o carece de vibraciones.

LATINOAMÉRICA Y EL PATRIMONIO CULTURAL SUBACUÁTICO.

En relación a ello, Prieto de Pedro considera “ejemplar” el convenio sobre patrimonio subacuático suscrito por México y España, que señala que ambas instituciones tienen autoridad y responsabilidad en sus respectivos países para proteger, en beneficio público, los recursos y sitios de patrimonio cultural subacuático, incluyendo los restos de los naufragios y buques con relevancia histórica o arqueológica.

Esa responsabilidad de la que habla la Convención es “máxima” y “debe respetar siempre la conservación ‘in situ’ que favorezca el acceso a los expertos y profesionales”, ya sean arqueólogos o políticos, o incluso los turistas del lugar, tal y como ha indicado De Pedro.

Una de las particularidades a favor es que muchos países como Argentina, Cuba, Ecuador, Honduras, Jamaica, México, Panamá y Paraguay son estados parte de la Convención de Patrimonio Cultural Subacuático que están de acuerdo con los principios de la misma, esto es: preservar el patrimonio, no llevar a cabo la explotación comercial, formar e intercambiar información con otros países y sus respectivos patrimonios y tener la preservación ‘in situ’ como opción prioritaria.

En contra, hay otro grupo de países que está de acuerdo con éstos principios, pero que no ratifican en la mayoría de los casos “por derechos de expectativas de salida al mar“, del mismo modo que otros países no están de acuerdo con la Convención y no se preocupan del patrimonio ni de su disfrute común.

Teniendo en cuenta las diferencias entre Latinoamérica y España con respecto a este patrimonio cultural subacuático, Prieto de Pedro asegura que los conflictos históricos son los que han establecido y establecen las desigualdades entre ambos.

“Los pecios –barcos históricos hundidos– forman parte de las disputas que se han producido entre Latinoamérica y España y que han desembocado en una trayectoria histórica de conflictos de intereses y argumentos jurídicos de resarcimiento por parte de ambas”, afirma Prieto de Pedro con ejemplos como la disputa por los pecios hundidos del Golfo de México.