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imageTras cinco años de litigios, el Estado español consiguió en 2012 que los modernos ‘piratas’ de la firma americana Odyssey devolvieran a España el tesoro rescatado de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, hundida en 1804 frente a las costas de Cádiz. Los restos de la fragata habían pasado 200 años bajo el agua, a más de 4.700 metros de profundidad, De allí sacaron en 2007 los cazatesoros de Odyssey un botín de 500.000 monedas y anunciaron que se proponían negociar con ellas.

El botín se tasó en 500 millones, disparó la cotización de Odyssey en la Bolsa y estuvo a punto de provocar un conflicto diplomático.  Hoy, con las aguas más tranquilas y las portadas de los periódicos que explicaban el conflicto en el recuerdo, nos llega una noticia sorprendente: el ‘inmenso’ patrimonio en oro y monedas que venían a España desde las Indias cuando el barco naufragó apenas vale siete millones.

La mitad de las monedas están demasiado deterioradas como para poder recuperarlas y ofrecerlas a los coleccionistas y la inversión para limpiar y recuperar la otra parte del cargamento ha sido enorme.

Xavier Nieto, responsable en aquel momento del Museo de Arqueología Submarina y una de las mayores autoridades españolas en materia de tesoros submarinos, ha reconocido en una conferencia que la empresa norteamericana había conseguido “vendernos una moto”, informa El Confidencial.

En 2012, el Tribunal Supremo de Estados Unidos sentenció que el tesoro de la fragata pertenecía a España y se realizaron todos los preparativos para el traslado. En las fotos facilitadas por Odyssey se veían cientos de cajas de plástico, todas cerradas, y la única que estaba abierta mostraba decenas de monedas de plata relucientes que hicieron pensar a los españoles que todas eran iguales. Además, las imágenes estaban difuminadas y resultada bastante difícil analizar así las piezas.

Los expertos españoles sospechaban que Odyssey ocultaba alguna información, pero no podían imaginar hasta qué extremos. Tras comparar el cargamento con las fotografías que suministró la compañía cuando se hizo el descubrimiento, se vio que el tesoro estaba sobrevalorado: dos tercios de las cajas estaban vacías. Había monedas en la parte de arriba pero el resto estaba hueco.

Además, los peritos españoles tasaron las monedas basándose en los precios actuales del mercado de la numismática, lo que daba un total de 23,4 millones de dólares, bastante alejado de los 500 millones en los que Odyssey había tasado el tesoro.

Después de varios años trabajando en la restauración del tesoro, sólo 300.000 de las más de 574.000 monedas halladas podrían ser recuperadas como objeto de colección. El resto eran inservibles por estar rotas, deformadas o destrozadas por la explosión que hundió la fragata española. La tasación bajó también a la mitad: unos 12 millones de dólares en su conjunto.

Y un gasto más para la suma. El Ministerio de Cultura ha realizado un esfuerzo enorme para recuperar y restaurar las monedas y poder repartirlas para su exhibición en varios lugares emblemáticos: el Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena, el Museo Arqueológico de Madrid y el Museo Naval. En total, entre cuatro y cinco millones de dólares, lo que reduce el precio final del tesoro a entre siete y ocho millones, setenta veces menos de lo anunciado por Odyssey tras su descubrimiento en 2007.

El descubrimiento del tesoro español generó grandes expectativas de beneficios sobre la firma cazatesoros, que cotiza en la Bolsa americana, y dio un impulso a su cotización en un momento delicado. Precisamente unas semanas antes de propagar a los cuatro vientos el hallazgo, la empresa había presentado sus resultados económicos: pérdidas. Una mala noticia que pronto quedó eclipsada por el fabuloso hallazgo en el mar. Un golpe (más) de marketing. Afortunadamente, las monedas habían vuelto a España sin pagar un euro a cambio.

Fuente.: https://es.finance.yahoo.com/blogs/finlaotracaradelamoneda/el-tesoro-rescatado-por-los-piratas-del-odyssey-153732911.html