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Más de 700 piezas, desde del Paleolítico a la actualidad, componen la colección permanente que saca a la luz los tesoros encontrados en los yacimientos subacuáticos y los hallazgos en las costas.

Alberto Núñez Feijóo y Abel Caballero, con Román Rodríguez y López- Chaves contemplan los restos de un habitante del castro de Punta do Muíño do Vento, hallado en los terrenos del museo. ANA BAENA.

Alberto Núñez Feijóo y Abel Caballero, con Román Rodríguez y López- Chaves contemplan los restos de un habitante del castro de Punta do Muíño do Vento, hallado en los terrenos del museo. ANA BAENA.

Se hizo esperar, pero el Museo do Mar ya cuenta con una sala de arqueología, donde expone todos sus fondos. Más de 700 piezas, en su mayoría originales componen “Galicia. Mare Nostrum”. Recorren las principales etapas de Galicia desde la prehistoria hasta la actualidad. Procedentes de depósitos de las expediciones subacuáticas, pero también fruto de donaciones y préstamos de instituciones o colecciones privadas se divide en dos secciones: una central, dedicada a los yacimientos de tierra, y la lateral, que muestra los restos rescatados del fondo del mar. La tan esperada arqueología subacuática se subdivide en Rías Altas y Rías Baixas. En la primera destaca los restos rescatados de la nave de Martín Padilla, perteneciente a la Armada Invencible. De las aguas del sur sorprende la escasa presencia de las recuperaciones de Rande. Hay muestras de ‘tesoros’ de pecios localizados en Cíes, en el Ulla o la zona de Cangas, como los dos trasatlánticos “Southercrooss” y “Valparaíso”.
En un repaso cronológico destacan varias piezas de cada momento. Así, de la Edad del Bronce sorprenden las espadas del neolítico, del siglo VII a.c. Como resultado del comercio existente con el Mediterráneo desde la Antigüedad se muestra un objeto único en Galicia, el Askos, un escanciador púnico (s.III), descubierto en la Ría de Arousa.
Con un paso más en la Historia, en plena romanización, data una de los elementos más singulares de la exposición: la primera moneda acuñada en Galaecia, en el siglo I a.c. Denominada como de la Caetra, reproduce el escudo de los galaicos y la espada corta típica de esta zona. En esta misma sección, destaca una bandeja de madera en perfecto estado, por conservarse entre lodo, y los restos de sandalias romanas, todo hallado en las excavaciones de Areal. También en Vigo, aunque esta vez en Alcabre, se encontró en el siglo XIX una estela funeraria del siglo I.


La Edad Media llega con los suevos y de esta época se muestra una colección única de cerámica de A Guarda. En la relación que se mantenía con otras culturas, sobre todo con el Mediterráneo, se contextualiza el famoso ungüentario, encontrado también en Areal.

Restos de cerámicas almoades, sevillana o inglesa demuestran los contactos constantes con otras tierras.
Un impresionante relieve en granito con temática gremial, de Vilanova de Arousa, abre la puerta a otra nueva sociedad.
Una mención especial merecen los restos bélicos que desde los cañones hasta rudimentarios explosivos. Finalmente, como curiosidad se muestran las argollas del comercio de exclavos recuperadas de un pecio hundido a la altura de las Estelas, en Baiona

Fuente: http://www.atlantico.net/articulo/vigo/museo-do-mar-presume-fondos/20150717011055484328.html