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Al reflexionar sobre la ciencia y la técnica al investigar el patrimonio cultural sumergido, el experto de la UNESCO, Xavier Nieto, señala que impera la ley del mínimo esfuerzo y la inmediatez, con fotografías espectaculares e imágenes por computadora, en lugar de publicaciones científicas.

Inicia el IV Congreso Internacional El Patrimonio Cultural y las Nuevas Tecnologías, en la ciudad de Campeche/Fotos: SAS-INAH

Por Daniel Sánchez

CAMPECHE, Cam. 4 de diciembre del 2017.- El vicepresidente de la Comisión Asesora Científico y Técnica para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de la UNESCO, Xavier Nieto Prieto, aseguró que en la actualidad impera la ley del mínimo esfuerzo, porque “es más fácil emocionarse ante fotografías espectaculares de una embarcación sumergida, que leer artículos científicos sobre ella, sacar conclusiones y meditarlas”.

“Cada vez son menos los artículos científicos que hablan de historia. No debemos olvidar que los arqueólogos somos historiadores y el motivo de nuestra disciplina es hacer historia”

“Es un proceso que conlleva más tiempo y trabajo que el hacer clic con una cámara fotográfica u obtener una imagen por computadora, mediante un programa informático”, indicó durante su conferencia magistral denominada “La arqueología subacuática: ¿Ciencia de investigación histórica o técnicas diversas”, con la que abrió la jornada académica del IV Congreso Internacional El Patrimonio Cultural y las Nuevas Tecnologías.

“Es una característica de la sociedad actual que pide inmediatez, resultados rápidos que puedan ser vistos de manera casi instantánea; trabajar con publicaciones científicas no produce esos resultados”, puntualizó.

Nieto Prieto reflexionó sobre la diferencia entre ciencia y técnica y dijo que pese a que en redes sociales e internet circulan un sinfín de imágenes espectaculares de hallazgos arqueológicos subacuáticos, obtenidas a través de técnicas, como la fotogrametría, las investigaciones al respecto no son publicadas o muy pocos se enteran de ellas.

“Cada vez son menos los artículos científicos que hablan de historia. No debemos olvidar que los arqueólogos somos historiadores y el motivo de nuestra disciplina es hacer historia”, sentenció.

Explicó que en los últimos años, se ha comprobado cómo las nuevas tecnologías han ayudado mucho a las investigaciones históricas, pero también se ha detectado que hay más interés por la tecnología que por la ciencia.

“La arqueología es una ciencia de investigación histórica, por lo tanto, debemos llegar a conclusiones históricas no tecnológicas. Descubrimos muchas publicaciones que se ocupan sobre instrumentos tecnológicos, pero pocas que estudian al hombre y su sociedad, la técnica simplemente es un auxiliar de la ciencia, que es la investigación del hombre y de las sociedades pasadas”, afirmó.

Quien se autodefinió como un acérrimo defensor de la aplicación de las innovaciones tecnológicas en la arqueología, expuso que esta disciplina como ciencia cuenta con una metodología específica, que es la excavación, y un proceso científico que incluye una hipótesis que reúne conocimientos previos, la cual debe ser comprobada en la exploración en campo.

“Difícilmente, un técnico en fotogrametría podría elaborar una hipótesis correcta sobre un tema histórico, porque le falta esa base. Si no se cumplen estos pasos, no se está haciendo arqueología”, advirtió.

Al comprobar la hipótesis y registrar sus resultados, ahí es donde entra la tecnología —que juega un papel muy importante en la difusión de este conocimiento—, y se pueden generar teorías que incrementen el nivel de conocimiento de la sociedad en cualquier tema científico, en el caso de la arqueología, sobre una sociedad antigua, a través de sus vestigios materiales.

La inauguración del Congreso

Con la realización del IV Congreso Internacional El Patrimonio Cultural y las Nuevas Tecnologías, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que refrenda estar a la vanguardia en Latinoamérica, en lo referente a la exploración de las herramientas tecnológicas y en los estudios, conservación y análisis dedicados al patrimonio cultural, así como en la generación de vínculos entre los proyectos de difusión del patrimonio cultural, a través de las nuevas tecnologías.

Mónica Martí Cotarelo, de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, manifestó el interés especial que tienen la Secretaría de Cultura y el INAH por impulsar la tecnología aplicada al cuidado, conservación, exploración y estudio del patrimonio cultural.

Al inaugurar esta edición del Congreso Internacional, que por vez primera sale de la Ciudad de México, explicó que se abordará la arqueología subacuática, una de las especializaciones del INAH, que en México cuenta con una experiencia de tres décadas y que ha dado frutos tan notables, como el hallazgo de los restos óseos de “Naia” (una joven que vivió en la Península de Yucatán hace 13 mil años), y cuyo análisis genético la vinculó con los primeros pobladores que llegaron a América a través del Estrecho de Bering.

Por su parte, Antonio Benavides Castillo, director del Centro INAH Campeche, ahondó en la relevancia de este encuentro internacional, cuyo temática principal —las nuevas tecnologías y su aplicación a la arqueología subacuática— es de suma importancia para la Península de Yucatán, y en particular para Campeche, por el gran legado virreinal que yace en sus aguas.

“Si bien los expertos de la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH han realizado un gran trabajo, bajo el mar aún quedan incontables vestigios para relatar nuestra historia”, apuntó.

Los trabajos de la cuarta edición de este Congreso Internacional continuarán hasta el miércoles seis de diciembre en la Universidad Autónoma de Campeche.

Fuente: http://www.pagina66.mx/cuestionan-difusion-espectacular-de-hallazgos-arqueologicos-subacuaticos/