Un trabajo poco común pero de gran importancia para el país, los arqueólogos subacuáticos estudian e interpretan los descubrimientos marinos. Consiguen arrojar luz sobre un pasado aún misterioso, porque su información está bajo el mar. “Nuestra actividad no es encontrar objetos brillantes, sino conocer la historia” afirma un arqueólogo
Por LAURA ORTEGA
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Arqueólogo subacuático dibujando | Archeonauta

El Galeón San José es el último gran hallazgo arqueológico de los últimos años. El barco español se hundió hace más de 300 años en las costas colombianas. Se trata de uno de los descubrimientos más importantes en materia de pecios de todos los tiempos. La situación actual es de diálogo entre los gobiernos colombiano y español, que se disputan la titularidad del tesoro. Algo similar sucedió con La Mercedes, un buque español hundido en una batalla contra los ingleses y descubierto por la empresa estadounidense de cazatesoros ‘Odissey’. El Gobierno español tuvo que acudir a los tribunales para recuperar las toneladas de monedas que guardaba en su interior. Algo similiar ocurrió con Juno, una fragata procedente de Cuba. En ambos casos, España logró recuperar el botín.

Todos estos descubrimientos se logran gracias al trabajo de los arqueólogos subacuáticos. Una profesión científica que se ocupa de la localización, estudio y recuperación de los restos del pasado preservados en el ambiente submarino para ayudar a conocer la historia.

A la hora de localizar un pecio, hay varias maneras para descubrir su ubicación. Manuel Martín Bueno, Catedrático de Arqueología en la Universidad de Zaragoza, explica a Estrella Digital como es este proceso. “Si hay documentación escrita, entonces tenemos información sobre un posible hundimiento, siempre que hablemos de barcos de la edad moderna o contemporánea”. En cambio, “apenas hay información sobre los barcos de la época griega, romana o bizantina. En estos casos, puede actuar la casualidad, que un pescador de esponjas se haya podido encontrar algún resto y éste llegue a la superficie. O que estemos haciendo un trabajo de documentación de la costa y mediante los equipos de detención localicemos restos”.

Miguel San Claudio es un arqueólogo subacuático, que se introdujo en este mundo por tradición familiar. Su afición e interés por la historia y las ciencias sociales se unieron a su afición por el buceo. “Es un tema poco desarrollado en España y permite una gran posibilidad de hacer algo nuevo y original” afirma Miguel. Además, es gerente de la empresa Archeonauta S.L, pionera en la introducción del GPS en la arqueología subacuática. “Nos permite posicionarnos debajo del mar”, afirma este experto, que añade que “es muy complicado tomar referencias si estás buceando”, por lo que concluye que el GPS “es una herramienta para abaratar costes y facilitar el trabajo”.

“De nada sirve localizar el pecio y querer estudiarlo, si no eres capaz de registrarlo convenientemente”

A diferencia de los yacimientos encontrados en tierra, los descubrimientos subacuáticos son más numerosos y tienen una mejor conservación en el fondo del océano. A pesar de ello, “las profundidades marinas acarrean muchos problemas a la hora de sumergirse en busca de nuevos hallazgos” alega San Claudio. La fisiología humana es otro problema y hay que tener en cuenta “la preparación de los especialistas para sumergirse y los inconvenientes que puedan aparecer durante la sumersión” continúa. Asimismo, Hay que tener en cuenta las necesidades de la intervención, pues “de nada sirve localizar el pecio y querer estudiarlo, si no eres capaz de registrarlo convenientemente”, concluye el arqueólogo.

En cuanto al último hallazgo que tantas incógnitas acarrea, el galeón San José,el catedrático Manuel Martín Bueno explica que los expertos “llevamos hablando de él más de 30 años, y tratando con autoridades colombianas y agentes de la Unesco”. El barco es un tesoro que buscan desde hace mucho tiempo los colombianos, “hace un año promulgaron una ley de patrimonio para la protección de los pecios que pudieran encontrar en sus costas”, además, subraya, “es una ley que parece hecha a medida para el San José”. A su vez, San Claudio manifiesta que “quiero creer que ambos estados encontrarán una solución razonable” por “tratarse de un buque militar en una misión militar y no comercial, España tiene derecho sobre el mismo” continúa. Además, alega que “es una oportunidad para reivindicar un pasado común”, ya que “no hay que olvidar que cuando este barco se hundió eran igual de españoles los que vivían a un lado que al otro del Atlántico”.

Nuestra actividad no es encontrar objetos brillantes sino conocer la historia

El mundo submarino está lleno de intereses, por lo que una profesión como la arqueología subacuática puede peligrar por la continua aparición de piratas, cazatesoros o cazadores de recuerdos.“Los cazadores de recuerdos son los más peligrosos, aquellos que se sumergen, encuentran un yacimiento y piensan que pueden llevarse lo que quieran porque lo consideran suyo”,explica Miguel San Claudio. Por ello, la legislación internacional prohíbe la actuación de los cazatesoros sobre el patrimonio subacuático con motivos comerciales, porque se considera delictiva. “Los fines comerciales equivalen a extraer para vender destrozando el contexto, porque lo que importa es el valor patrimonial y no el económico. Cada vez las empresas de cazatesoros tienen más dificultades para actuar” explica Manuel.

Arqueólogo subacuático en el momento del hallazgo | Archeonauta

Arqueólogo subacuático en el momento del hallazgo | Archeonauta

Aunque son numerosos los hallazgos que han sido extraídos hasta el momento, aún“queda todo por descubrir”, sentencia Miguel San Claudio. Tan sólo una pequeña parte ha sido localizada. “Tenemos mucho que aprender, estudiar y muchas oportunidades para conocer nuestro pasado”, subraya. “Nuestra actividad no es encontrar objetos brillantes sino conocer la historia, hay que apartarse de esa mentalidad del tesoro y hacer un trabajo histórico, para conocer nuestro pasado y así ser capaces de apreciarlo”, demanda. A su vez, Martín Bueno afirma que “espero que nunca se termine de encontrar cosas, porque la arqueología y la historia son interminables, y seguimos construyendo historia.

Fuente: http://www.estrelladigital.es/articulo/espanha/galeon-san-jose-trabajo-arqueologos-subacuaticos/20151216190046265024.html