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Este pecio se ha convertido esta semana en el primer Bien de Interés Cultural (BIC) de la Comunitat Valenciana

Un antiguo barco romano sumergido en aguas de Villajoyosa (Alicante) cargado con ánforas de salsas de pescado y lingotes de plomo, que data del siglo I de nuestra Era, se ha convertido esta semana en el primer Bien de Interés Cultural (BIC) sumergido de la Comunitat Valenciana.

Captura de pantalla 2015-11-01 a las 11.10.52El director científico de la excavación, Carles de Juan, ha explicado a Efe que este yacimiento subacuático del pecio Bou Ferrer supone un “pequeño hito” para los investigadores porque marca “el inicio de una nueva etapa” y respalda legalmente la relevancia que los restos tienen desde el punto de vista científico.

Además, De Juan confía en que esta protección contribuya a dar mayor difusión al Bou Ferrer y facilite la obtención de mejores fórmulas de financiación para el estudio de este patrimonio.

El pecio Bou Ferrer está compuesto por un barco romano del siglo I después de Cristo y su cargamento está formado, principalmente, por ánforas destinadas al transporte de salsas de pescado aunque también hay lingotes de plomo alargados de sección triangular y sellados con la marca: “IMP GER AVG”, es decir, “Imperator Germanicus Augustus”.imagen1

Según de Juan, este sellado otorga la propiedad de los lingotes al propio emperador de Roma, aunque aún se desconoce si éste era Tiberio, Calígula, Claudio o Nerón.

Lo que sí han dejado claro las investigaciones realizadas hasta el momento es que el cargamento era poco frecuente en la arqueología de ese periodo, ya que las salsas de pescado eran “una ‘delicatessen’ gastronómica” y el plomo, cuyo peso y medidas eran “superiores al estándar”, era “un material muy apreciado en la época por sus diversas utilidades en la vida cotidiana”.

En cuanto al barco, de Juan ha destacado sus 30 metros de eslora y su capacidad para transportar alrededor de 230 toneladas, cifras que certifican que era un gran velero dedicado al comercio, lo que añade más valor a su descubrimiento debido a que estas embarcaciones navegaban en alta mar y no en zonas tan cercanas a la costa.

El pecio se halla frente a las playas de Villajoyosa, en una zona situada al sur del cabo de la Nao, a menos de un kilómetro de distancia de la costa y a tan sólo 25 metros de profundidad, lo que le convierte en el único mercante del periodo Altoimperial localizado a una profundidad que permite su investigación.

Los estudios realizados parecen haber certificado que el barco partió del puerto de Cádiz con dirección a Roma aunque, por causas que se desconocen, se salió de su ruta y acabó naufragando en aguas costeras.

Lo que tampoco se sabe es el nombre original de la embarcación, por lo que de momento se seguirá llamando Bou Ferrer, designación en honor a los apellidos de los buzos deportivos aficionados de Villajoyosa que descubrieron el pecio por casualidad en 1999 (José Bou y Antoine Ferrer).

De Juan ha relatado que se les concedió este privilegio por su comportamiento ejemplar ya que muchas de las personas que encuentran un hallazgo de este tipo deciden saquearlo antes que informar a las respectivas administraciones.

Por suerte no fue así en este caso y ahora una parte de la historia del mundo se encuentra intacta bajo las aguas alicantinas, aunque no al alcance de todos, ya que la legislación obliga a tener un carné de buceo para poder sumergirse y visitar este monumento.

En caso de contar con la licencia, los investigadores ya trabajan para dar más “emoción” a estas visitas haciéndolas coincidir con la época en la que los arqueólogos subacuáticos descienden y excavan en el pecio, una actividad laboral desconocida para la mayoría y que añadiría aún más atractivo a este hito histórico.

Fuente: http://www.laverdad.es/alicante/201510/31/antigua-barco-romano-sumergido-20151031180720.html