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Inmersión. Jordi Grimalt y su amigo Cristian junto a la mina en una foto de archivo. V. G. Hallada hace 22 años. Vicente Grimalt Albi fue quien se encontró la mina un día de julio del año 1993 y lo comunicó al arqueólogo. Concha pastor

Vicente Grimalt Albi no sale de su asombro tras descubrir que la detonación controlada que el martes por la tarde hizo temblar a toda la ciudad de Dénia era la mina de la guerra civil que en el año 1993 encontró en una inmersión subacuática realizada en los fondos marinos de la Marineta Cassiana.

Este vecino de Dénia, de 63 años, amante del mar y de la arqueología subacuática, estaba en su casa del Montgó cuando a las 19.20 horas escuchó una fuerte detonación. Según comentó, «oí una explosión y luego me entere de que era la mina que encontré con mi hijo en 1993».

En un principio creyó que se trataba de una detonación de un depósito de gas, pero nada más lejos de la realidad. A los pocos minutos, su hijo le llamó por teléfono para comunicarle que lo que había explosionado en la costa de Dénia era la mina que padre e hijo y un amigo habían encontrado a principios de los años noventa del pasado siglo. El hallazgo tuvo lugar en un día de julio de hace 22 años en el que los tres se embarcaron en el ‘llaüt’ de madera clásico que tiene la familia para practicar una de sus aficiones preferidas, sumergirse en el mar en busca de restos arqueológicos.

Grimalt recordó emocionado que la mina, «no bomba», estaba situada entre 2,5 y 3 metros de profundidad, a 60 metros de distancia de la escollera sur y a unos 150 metros de la playa de la Marineta Cassiana. «Tendría un diámetro de un metro y una carga de entre 200 y 300 kilos de explosivo, pero estaba abierta, desactivada, completamente oxidada y petrificada, por lo que no tuvimos ningún miedo en acercarnos a ella e incluso tocarla», explicó.

Nada más llegar a tierra, además de alertar del hallazgo al director de Museo Arqueológico de Dénia, Josep Antoni Gisbert, comenzó una importante labor de investigación que le llevó a poder confirmar que la mina era de la guerra civil y no de la II Guerra Mundial.

Además de sus averiguaciones, el arqueólogo municipal se puso en contacto con el catedrático de Arqueología Submarina de la Universidad de Zaragoza, Manuel Martín Bueno, y Carmen Aranegui, catedrática de Arqueología de la Universidad de Valencia, con el fin de localizar la mina y documentarla.

Ya en el mes de agosto de ese mismo año se llevó a cabo el proyecto Fondeaderos Antiguos de Dénia en el que Gisbert, Bueno y Aranegui, con la colaboración del artífice del hallazgo, realizaron una inspección ocular del lugar y obtuvieron la información de la mina, cuyos datos permanecen en las dependencias del Museo Arqueológico de la ciudad. Y ahí quedó todo.

Pero, el pasado fin de semana, un submarinista se topó con el artefacto y trasladó el hallazgo al Servicio de Guardacostas, que realiza la vigilancia de la reserva marina del cap de Sant Antoni, quien a la vez lo hizo saber a la Armada Española.

El martes por la mañana se desplazó hasta Dénia la Unidad de Buceadores de Medidas contra Minas (EOD) de la Armada para realizar una inspección, y ya por la tarde decidió detonarla. Eso sí, se explosionó el artefacto una vez se habían tomado todas las medidas de seguridad pertinentes en estos casos para evitar cualquier incidencia en un lugar, como la playa de la Marineta Cassiana, repleta de gente a esas horas, al igual que el puerto privado de la Marina de Dénia.

La decisión, que no compartió Vicente Grimalt, planteó ciertas dudas en el jefe del Servicio de Arqueología de Dénia, Josep Antoni Gisbert. De hecho, el arqueólogo se cuestionó si antes de la explosión se había mantenido algún tipo de contacto con la Conselleria de Cultura, con el Centro de Arqueología Subacuática y con el Ministerio porque, a su juicio, antes se debería haber vuelto a documentar la mina.

Fuente.: http://www.lasprovincias.es/comunitat/201506/25/explosion-supe-mina-encontre-20150624235135-v.html