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El Museo provincial de Cádiz acoge hasta principios de enero, en el marco del Tricentenario, la exposición ‘El legado del mar. Cádiz y el comercio marítimo’. Una muestra organizada por la consejería de Cultura que permite hacerse una idea de cómo era la actividad comercial marítima tanto en la Antigüedad como en la Edad Moderna. Se quiere incidir en la importancia que ha tenido la relación de Cádiz con la mar a través del patrimonio rescatado de los fondos de su entorno marítimo.

Un visitante detenido ante uno de los murales de la muestra / FOTO: Eulogio García

El Museo provincial de la plaza Mina acoge en el marco del Tricentenario del traslado de la Casa de Contratación a Cádiz la exposición ‘El legado del mar. Cádiz y el comercio marítimo’. Una muestra organizada por la consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, inaugurada por su máximo responsable Miguel Ángel Vázquez, que permanecerá en el patio central hasta el próximo 7 de enero.

“La exposición permite hacernos una idea de cómo era la actividad comercial marítima tanto en la Antigüedad como en la Edad Moderna”, comentaba Vázquez durante la apertura de la muestra, añadiendo que “podemos sentir el peso de la historia, reencontrarnos con el pasado y revivir el momento en el que Cádiz y su Bahía se convirtieron en un territorio próspero y cosmopolita”.

Según se ha informado a DIARIO Bahía de Cádiz, esta propuesta quiere incidir en la importancia que ha tenido la relación de la zona gaditana con el mar a través del patrimonio cultural rescatado de los fondos de su entorno marítimo y que constituye uno de los conjuntos más importantes y significativos de las colecciones del Museo.

De este modo, recoge testimonios valiosos de la historia de la humanidad que ilustran sobre la navegación en la Antigüedad, sobre los fenicios que establecieron en Cádiz uno de sus principales asentamientos y desarrollaron un activo comercio intensificado por Roma.

Un milenio más tarde el descubrimiento de América abrió un horizonte hasta entonces insospechado. El puerto de Cádiz participó desde el primer momento en el comercio ultramarino pese al establecimiento de la sede del monopolio en Sevilla, en un proceso que se aceleró a partir de mediados del siglo XVII y tuvo su culminación con el traslado de la Casa de Contratación de Indias en 1717.

La exposición reúne testimonios de la actividad comercial marítima en el entorno gaditano con piezas que hablan sobre la navegación, la vida cotidiana en las embarcaciones durante las largas travesías, los periodos de ocio, la enfermedad, el ajuar de mesa o cocina, los productos de comercio y la defensa.

TRES PARTES

‘El legado del mar. Cádiz y el comercio marítimo’ se divide en tres partes. Una de ellas se centra en el patrimonio subacuático del Museo de Cádiz. Y es que estas instalaciones custodian un valioso patrimonio subacuático que se ha ido incrementando progresivamente desde la creación del primitivo Museo Arqueológico Provincial en 1887 con piezas de características muy diversas de época fenicia, romana, medieval y la Edad Moderna, entre las que se incluyen ánforas, estatuas de bronce y mármol, terracotas, lingotes de plata, plomo o cobre, etc. La mayoría procede de hallazgos casuales o prospecciones arqueológicas realizadas en los entornos de Sancti Petri, la Caleta, el dragado de la canal del Puerto de la Bahía de Cádiz y los trabajos arqueológicos previos a la construcción de la nueva terminal de contenedores.

Otra de las secciones de la exposición se enfoca al legado subacuático de la antigüedad. Durante el primer milenio antes de Cristo, Gadir fue el eje de la implantación fenicia en el Atlántico y en el transcurso de la II Guerra Púnica se convirtió en puntal occidental de Cartago. La Bahía gaditana protagonizó una intensa actividad portuaria en aquella época y son múltiples los hallazgos subacuáticos centrados en el área de Sancti Petri y la Caleta. Ilustran la sección un conjunto de piezas de carácter comercial y religioso entre las que destacan el capitel protoeólico, un prótomo de Osiris, una figurilla de Melkart y otra de Hércules gaditano.

Finalmente, hay un apartado para el legado subacuático del comercio ultramarino. En este sentido, el “descubrimiento” del continente americano –o más bien invasión- fue crucial para Cádiz, pues las condiciones naturales de su puerto permitieron que desde el primer momento estuviera ligado al comercio trasatlántico. A partir de mediados del siglo XVII se produjo un paulatino traslado del comercio colonial desde Sevilla, que tuvo un punto importante de inflexión en 1680, cuando se convirtió en cabecera de la flota. El proceso culminó con el traslado de la Casa de Contratación hace tres siglos en el contexto de la renovación económica acorde con los principios mercantilistas emprendida por la nueva monarquía borbónica. Ilustran esta sección piezas relacionadas con la navegación, la vida a bordo, el ajuar de las embarcaciones y la defensa, entre las que destacan un astrolabio, compases y reglas náuticas, instrumental médico, diversas cerámicas y platos de peltre o un cañón de bronce.