Las últimas investigaciones realizadas en el pecio romano Bou Ferrer, naufragado frente a Villajoyosa, han permitido, a través del estudio de las técnicas constructivas, relacionarlo con un grupo de pecios naufragados y hallados en el mismo puerto de Neapolis (Nápoles)

bou ferrer

En el Mediterráneo romano existían varías tradiciones ancestrales para construir naves.Los carpinteros de ribera(fabrinavales),agrupados en colegios profesionales(collegia)construían las embarcaciones aplicando las mismas técnicas que les enseñaron su maestros. Era un colectivo muy conservador y estricto,ya que en el mar los errores en laconstrucción de un barco se pagaban con vidas y cuantiosas pérdidas.

 

La construcción de los barcos por diferentes colegios de carpinteros de ribera daba como resultado embarcaciones muy parecidas a nivel general, pero muy diferentes en el detalle. La arqueología naval puede estudiar cómo eran estas técnicas constructivas particulares, para crear agrupacionesde peciose intentar asignar a qué tradición geográfica pertenecen

 


 

En el Mediterráneo romano existían varías tradiciones ancestrales para construir naves. Los carpinteros de ribera (fabri navales), agrupados en colegios profesionales (collegia) construían las embarcaciones aplicando las mismas técnicas que les enseñaron sus maestros. Era un colectivo muy conservador y estricto, ya que en el mar los errores en la construcción de un barco se pagaban con vidas y cuantiosas pérdidas.

La construcción de los barcos por diferentes colegios de carpinteros de ribera daba como resultado embarcaciones muy parecidas a nivel general, pero muy diferentes en el detalle. La arqueología naval puede estudiar cómo eran estas técnicas constructivas particulares, para crear agrupaciones de pecios e intentar asignar a qué tradición geográfica pertenecen (p. ej. la costa del Lacio o Campania en Italia, la de Narbona en la Galia o la Tarraconense en Hispania).

Los directores del proyecto de investigación Bou Ferrer, Carlos de Juan y Franca Cibecchini, han descubierto que en el Bou Ferrer para unir las cuadernas al casco se utilizan cabillas (tacos o clavos de madera) algo cónicas, que se alternan con un refuerzo de clavos de hierro colocados desde el exterior del casco por el método llamado a punta perdida, es decir, que no atraviesan las cuadernas totalmente, de dorso a dorso. Esta técnica, diferente a otras, pertenece a la tradición del entorno del mismo puerto de Neapolis, como demuestran una serie de pecios (Napoli A, B y C) naufragados en la dársena de esta importante ciudad. Estos pecios napolitanos, al ser embarcaciones menores, relacionadas con las actividades portuarias (p. ej. la barca de transvase de mercancías entre el puerto y los barcos fondeados, llamada horeia), se construyeron con seguridad en el entorno del referido puerto y presentan una misma técnica para unir las cuadernas al casco, justamente la que ha sido observada en el Bou Ferrer, lo que permite a los arqueólogos situar geográficamente el astillero/s de construcción de éste y otros pecios, cuyas arquitecturas navales pueden ponerse en relación.

Justamente este estudio en el pecio Bou Ferrer ha permitido concluir que el pecio del 60 d. C. naufragado en la Albufereta (Alicante), embarcación de mediano porte con aceite, procedente del puerto de Hispalis (Sevilla), también pertenece a esta misma tradición de arquitectura naval del Nápoles romano.

Desde mediados del s. I d. C. el tráfico comercial desde la Bética (provincia romana que coincide aproximadamente con la actual Andalucía) hacia Campania (región del sur de Italia cuya ciudad más importante era y es Neapolis, Nápoles) tiene un gran auge, con el desarrollo de los programas estatales de la “annona”, un sistema estatal de transporte y distribución de alimentos.

Todo el sistema comercial marítimo en Hispania estaba organizado por la elite de Roma, la llamada clase senatorial (la clase social más elevada), pero de una manera encubierta por considerarse una actividad poco digna para ellos. Por eso, la realizaban de forma indirecta a través de agentes comerciales (negotiatores). Los armadores de los barcos son de Campania y las naves son de astilleros de su zona, entre Roma y Nápoles.

El Bou Ferrer es la mayor nave romana en proceso de excavación del Mediterráneo y una de las mayores naves conocidas del Alto Imperio romano, con 27-30 m. de eslora, 8 m. de manga y 4 m. de puntal. Transportaba entre 160 y 215 toneladas de ánforas llenas de salsas para pescado, además de un cargamento secundario de lingotes de plomo procedentes de las minas de Sierra Morena. Su hallazgo fue comunicado por Antoine Ferrer y José Bou en 1999 a Vilamuseu. La Generalitat Valenciana procedió inmediatamente a su protección para evitar el expolio. Este gran mercante transportaba unas 3.000 ánforas de la familia llamada «Dressel 7-11», fabricadas en el área de Cádiz. El proyecto de investigación Bou Ferrer está promovido y financiado por la Generalitat Valenciana a través de la Dirección General de Cultura, así como por la Universidad de Alicante (Fundación General), el Ayuntamiento de Villajoyosa (Vilamuseu) y el Club Náutico de Villajoyosa, con la estrecha colaboración de la Guardia Civil y de diferentes instituciones científicas españolas y extranjeras.

En estos momentos el proyecto está desarrollando una nueva campaña de excavación subacuática, tras el éxito de las visitas guiadas para buceadores deportivos desarrolladas por segundo año en los pasados meses de julio y agosto, una iniciativa única y pionera en el Estado Español en un pecio antiguo.

 

Fuente: elperiodic.com
Procedencia de la imagen: blogs.comunitatvalenciana.com
Visto tbn en: http://latunicadeneso.wordpress.com/
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