«Jornadas internacionales de historia y arqueología subacuática», organizadas por ABC
Jesús García Calero, redactor jefe de Cultura de ABC, Luis Lafuente, director de Bellas Artes, y César Antonio Molina, director de la Casa del Lector, en la inauguración de las jornadas - MAYA BALANYÁ

Jesús García Calero, redactor jefe de Cultura de ABC, Luis Lafuente, director de Bellas Artes, y César Antonio Molina, director de la Casa del Lector, en la inauguración de las jornadas – MAYA BALANYÁ

GUILLERMO GARABITO

Reflotar la Historia que en algún momento se fue a pique y quedó olvidada en el fondo de los océanos. Un trabajo para el que hace falta saber bucear, pero también la paciencia de revisar miles de documentos e ir hilvanando esos hilos que en realidad son historias que una vez engulló el mar. Porque «ha llegado la hora de que España cuente su historia naval», como defendió el referente en España en arqueología subacuática Xavier Nieto.

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Ayer comenzaron las «Jornadas internacionales de historia y arqueología subacuática. El auge naval y el desarrollo de las naciones», en la Casa del Lector de Madrid y con el patrocinio de ABC. La mesa inaugural estuvo formada por César Antonio Molina (director de la Casa del Lector y exministro de Cultura), Luis Lafuente (director general de Bellas Artes) y Jesús García Calero (periodista de ABC y coordinador de las jornadas), quien aprovechó su intervención para reivindicar que «no nos conformaremos con esa ignoracia de la Historia, porque todos debemos asumir la exigencia de continuar mejorando».

Y con ese propósito se sucedieron las ponencias de expertos arqueólogos subacuáticos e historiadores, llegados también desde México. Porque la historia naval, como la Historia en su conjunto, sólo se puede abordar desde una perspectiva global. Una globalización que no entiende de continentes, lo mismo que los galeones españoles del S.XVII no entendían de territorios para hundirse. La historiadora mexicana Flor Trejo revisó en su ponencia el hundimiento del galeón Nuestra Señora del Juncal, que tuvo lugar el 31 de octubre de 1631 tras quince días de restistencia en condiciones terribles por los desperfectos en la nave.

Trató las historias ocurridas a bordo durante aquellos días antes de que el galeón tocara el fondo del mar. Una investigación que mantiene desde hace 18 años y es que, en palabras de la historiadora mexicana, «un naufragio es un proceso social». Un proceso social que se extiende más allá, hasta el Pacífico incluso, como vino a atestiguar el arqueólogo mexicano Roberto Junco, quién trató de las rutas seguidas por el galeón de Manila. Una travesía interesante para ver la globalización del comercio hace más de cuatro siglos.

Las deficiencias en materia de arqueología subacuática vienen de atrás en España. En el XVIII, José Espinosa Tello dejó escrito que «el ocultamiento de los viejos descubrimientos ultramarinos han impedido en la actualidad su reconocimiento internacional». Y para solventar estas deficiencias el arquólogo Javier Noriega proponía esa unión de lo «ibérico». De España y Portugal como paises que ya en 1498 se repartieron el descubrimiento del mundo a través del Tratado de Tordesillas. Insistió «en que hoy hace falta avanzar en materia submarina», porque «tenemos todo el potencial de futuro, unos archivos donde está todo».

La madera

Y si algo no se logra averiguar en los archivos, siempre se puede recurrir a la madera. A los pecios hundidos que hablan más de lo imaginable, como aseguró la investigadora del CSIC Ana Crespo. Gracias a la dendrología se puede datar y ubicar la procedencia de las maderas que se usaron para construir un barco. «La dendrología es el código de barras entre la Historia y la arqueología», afirmó. La madera es un recurso que ya se valoraba en el siglo XVIII en distintos documentos monárquicos que afectaba a los recursos forestales y su preservación.

Ponentes como Javier López Martín, Rafael García o Guadalupe Pinzón también disertaron ayer. Incluso hubo tiempo para curiosidades como el «manual» de salvamento en caso de naufragio. Primero los nobles y los funcionarios, seguidos del capitan general, los almirantes y el piloto. Después, la documentación valiosa. «El capitán debía salvarse, no podía hundirse con su barco. Eso es una idea romántica del S.XIX». «Si queremos saber cómo somos, tenemos que saber lo fuimos», remató Xavier Nieto.

Fuente: http://www.abc.es/cultura/abci-historia-naval-espanola-toda-vela-casa-lector-201612140142_noticia.html